Algunas de las plantas que tenemos alrededor pueden parecer atractivas y agradables pero a veces, como en todo en la vida, las apariencias engañan. El conocido como Plumero de Pampa es un buen ejemplo de ello.
Lo tenemos a nuestro alrededor y puede resultar estético, pero el Plumero de Pampa (Cortaderia Selloana) dista mucho de ser un inocente arbusto, al menos en Europa. Como otras muchas especies cruzó el Atlántico tras el descubrimiento de América, siendo introducida en nuestro continente principalmente como planta ornamental. Algunas fuentes consideran que llegó a Europa en el siglo XIX. Además se le atribuyen otras propiedades, como remedio contra la fiebre, principalmente entre los más pequeños.
Esta gramínea, sin embargo, una vez en Europa, se ha convertido en una planta invasora capaz de producir importantes perjuicios en nuestro hábitat. De hecho, aparece en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (http://www.magrama.gob.es/es/biodiversidad/temas/conservacion-de-especies/especies-exoticas-invasoras/ce_eei_flora.aspx ). Sus efectos pueden ser devastadores sobre plantas y suelos autóctonos. No en vano, estas plantas pueden llegar a medir hasta cuatro metros y vivir cerca de quince años, tiempo en el que son capaces de producir millones de semillas, que gracias al viento pueden dispersarse hasta a 30 kilómetros.
Por si esto fuera poco, se trata de una planta especialmente resistente, capaz de adaptarse a situaciones de escasez de agua o de temperaturas muy bajas. Incluso se regenera después de un incendio.
El Plumero de Pampa, por lo tanto, representa un potencial peligro para la biodiversidad y una alteración evidente del paisaje natural. Para evitar su proliferación y que cause daños irreparables en la flora autóctona la principal recomendación, aparte de impedir su introducción, es el cuidado y trabajo de los suelos, evitando su abandono. Porque en este caso la supuesta belleza está reñida con la bondad.



